sábado

Canción del viaje

Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío
y las iluminadas ventanillas de un tren.
Y aquel tren que partía se llevaba algo mío,
ya no recuerdo cuándo, ya no recuerdo quién.
Pero sí que fue un viaje para toda la vida
y que el último gesto, fue un gesto de desdén,
porque dejó olvidado su amor sin despedida
igual que una maleta tirada en el andén.
Y así, mi amor inútil, con su inútil reproche,
se acurrucó en su olvido, que fue inútil también.
Como esos pueblos tristes, donde llueve de noche,
como esos pueblos tristes, donde no para el tren.

5 comentarios:

celtaj dijo...

¿Amor inútil?.... no sé.

Tchivinguiro: onde nasci. dijo...

Tengo por amable el amor.
Un beso, Ana.

tisbe dijo...

No me cansaré de decirte los momentos sublimes que me hacen vivir esta recopilación de poemas.

Abril Lech dijo...

Esto es sencillamente precioso...

cuchhhi dijo...

la vida es un contínuo viaje en tren donde los pasajeros pasan indiferentes al discurrir del tiempo y nadie conoce cual es su estación de destino.

Luz de Luna